Hoy he sido muy débil. He buscado su número de teléfono y la he llamado. He tenido que rebuscar por todo el piso porque decidí borrar todos sus datos: números de teléfono de casa, de la oficina, del colegio de su hijo, de su madre... Pero tenía aún su móvil apuntado en un papelito, en el fondo de un cajón. Eso sí que es de cobardes. Si no vas a volver a llamar nunca a una persona, si te lo has prometido, entonces actúa conforme a ello y borra todos los datos.
Maldito número. Maldita mi falta de voluntad. La he llamado a las 19:32 h y he oído su voz al otro lado: "¿sí?". Qué voz, Teresa, qué voz. La tuya, como ninguna.
He colgado. Me temblaban las manos y la mitad de las cuerdas vocales. La otra mitad se me han puesto a llorar, indefensas y azules.
martes, 29 de mayo de 2007
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