Me llama Montse y me cuenta que se ha encontrado con Teresa en la panadería. Que se va a Berlín con una amiga a pasar unos meses, por lo visto. Que la amiga tiene un Erasmus de la ostia o como coño se llamen ahora esos programas de intercambio. Gracias, Montse, gracias, te recuerdo que ya no estamos juntos, que me interesa una mierda lo que haga Teresa ni con quién. Bueno, entonces Montse se ha cabreado y le he pedido perdón por ser tan brusco. Lo siento mucho, de verdad. Lo siento, Montse. Es que esa zorra con la que se va a Berlín es la francesa de los cojones, la tipa por la que me ha dejado. ¿¿Esa fea?? Sí, esa puta fea. Esa puta fea que se acuesta con ella cada noche mientras yo me siento como un puto perro viendo una y otra vez capítulos de los Simpsons por las noches.
Tengo que dejar de ver los Simpsons.
Y tengo que dejar de cotillear en la habitación de Teresa.
Porque eso sólo me hace daño. Y no me trae nada bueno. Esta tarde me he metido en su cuenta de correo. He encontrado su papelito chuleta de passwords en el fondo de un cajón. En el fondo de los cajones se guardan siempre todas esas mierdas secretas que nunca miramos nosotros pero que descubren siempre quienes no las tienen que descubrir. Como un imbécil, he entrado en su gmail. Y sólo he tenido que ver las etiquetas de la izquierda, las carpetitas clasificatorias. Teresa, qué bien que lo tenías todo clasificado:
- Berlín
- Colegio Esteban
- Lucía
- Luisa
- Mails oficina
- Mamá
- Mario
- Michelle
- Móviles
- Para responder
- Recetas cocina
- Trabajo
- Viajes
Treces etiquetas. Trece jodidas etiquetas y mi nombre en ninguna de ellas. Berlín, su próximo destino; Michelle, el nombre de esa zorra; y Mario, el de su ex.
No he tenido valor de abrir ninguna de las carpetas. A ver, Teresa, ¿una carpeta de Mario? Un ex al que no ves en años, un ex que te puteó todo lo que pudo...¿y tienes una carpeta con su nombre? Me temo lo peor...Y tal vez lo peor no sea Michelle la fea sino que he sido engañado como un auténtico cabrón.
A la mierda todos mis sueños. Yo sigo sin encontrar trabajo. Con un puto password en el bolsillo, que he robado como un miserable.
Esta mañana me han atracado unos yonkis. Me han robado el móvil y la cartera. Llevaba 20 euros y una foto de Teresa. Ahora me queda el resto.
viernes, 22 de junio de 2007
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